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Editorial de
Macedonia 10



Si ya de por sí resulta difícil escribir un editorial en esta revista, en cuanto al esfuerzo que supone recordar y saber plasmar los diferentes contratiempos que se van sucediendo en cada edición, imaginad lo complicado que puede llegar a ser escribir la última editorial. Suele ser común, en las despedidas, ponerse a recordar el tiempo transcurrido "desde la primera vez que..." y llegar a la conclusión de que "parece que fue ayer". Desde luego, algo de eso sí que hay, sin embargo, en mi caso, no sé por qué motivo, esa sensación se ve sustituida por otra que me dice que realmente sí que parece que ha pasado mucho tiempo. Es cierto, me resulta imposible ponerme a pensar en el momento en que recibí algún email de alguien que está ahora en Macedonia, en el que hice el primer artículo, en el que recibí la primera colaboración, la primera crítica, en el que aprendí de algún error faltal, en el que me puse en contacto con alguna personalidad, en el que me tiré hasta las tantas de la madrugada probando y desechando diseños, corrigiendo artículos, revisando emails, confeccionando documentos... Todos estos recuerdos están completamente llenos de anécdotas, situaciones y demás complementos que hacen como si todo este tiempo realmente hubiera durado más de dos años. Sinceramente, no me parece que fuera ayer el día en que salió el primer Macedonia porque me es imposible separar todos los buenos momentos que le precedieron.

Supongo que toda esta sensación se debe a que el "sacrificio" que tanto el equipo de Macedonia, como yo mismo, hemos realizado para conseguir que la revista saliera adelante ha sido muy intenso. Y me considero afortunado. Es cierto, y no voy a negarlo, el trabajo para sacar adelante Macedonia, al comienzo, cuando no había absolutamente nadie metido, fue realmente demoledor e intenso y sin ningún "sendero" claro. Sin embargo, ese y mil trabajos más con tal de vivir lo que he vivido en Macedonia. No sé explicar realmente las sensaciones que uno tiene cuando, después de estar dándole a la tecla, poniendo el trabajo en el inmenso océano que es Internet, lee que le llega un email de colaboración, que el contador aumenta de 15 a 30 visitas o que alguna persona del mundillo, a la que tú admiras desde la infancia, te escribe y, encima, te felicita por el trabajo hecho en la revista. No, esas sensaciones no se pueden explicar. Pero tampoco se puede explicar el ambiente que ha reinado siempre en la lista interna de Macedonia, el compañerismo, el gran compromiso que han tenido las más de 70 personas que han colaborado, de una forma u otra, en la historia de la publicación. Desde usuarios "de a pie" a invitados admirados por nosotros que han querido dedicar algo de su valioso tiempo para completar una entrevista o para hacer, simplemente, un artículo. Gracias a todos, de verdad, porque, a día de hoy, veo todo esto como un espectador que se dice "¡mira!", cuando ve algo en la publicación que le llama la atención, pese a haber estado maquetando el artículo el día anterior.

¿Y con qué me quedo de todo esto?. Pues me quedo con todo, desde luego, sin embargo hay algo que me va a quedar grabado a fuego; las personas con las que, de verdad, he estado trabajando "codo con codo" en cada número. Con las que han estado en momentos estupendos y en momentos no tan buenos (que ha habido muchísimos en la historia de la revista). De nuevo, me siento afortunado y privilegiado de haber tenido la oportunidad de coordinar a un equipo humano que supera, y con creces, mis propias capacidades. Por su humildad y su profesionalidad. Por ser constantes con la revista y, sobre todo, por no dejarla ahora que yo me marcho. Gracias colegas, desde luego, os juro que me va a costar acostumbrarme a no recibir ningún email con el subjet ese que pone [macedonia].

Este es mi último número. Recuerdo que poco antes de que surgiera la idea de publicar una versión OffLine yo ya había tomado la decisión de estar un año más únicamente. Por eso, esta decisión no es en absoluto precipitada ni obedece tampoco a una causa especial. Yo quiero a Macedonia y quiero ver cómo algo que creció de la nada es capaz de evolucionar por sí mismo. Esta ida obedece más a un objetivo que me plantee hace tiempo; lograr que Macedonia fuera uno de las pocos fanzines que existieran por encima de su creador. Os puedo asegurar que publicaciones que lo hayan logrado se cuentan con los dedos de una mano. El número 11 que se avecina, es el número más importante de Macedonia en toda su historia. Es un volver a nacer y la prueba definitiva de que aquella revista recién nacida primero y adolescente después, ha acabado por madurar completamente.

Esta editorial es muy personal. Quizás no debiera haberla hecho así pero no he podido resistirme. Gracias a las personas que han ayudado, de una forma u otra, a que Macedonia creciera. No creo que haya nadie que, habiendo participado en Macedonia, no se sienta orgulloso de la misma. A fin y al cabo, todos somos una porción de este cóctel de frutas. Hasta siempre equipo y, sobre todo, gracias por seguir existiendo y haberme enseñado tantas cosas.

Fernando Rodríguez
11 de Julio de 1999.




Bueno, también me toca hablar a mí en esta editorial. Algunos lo sabréis y otros no. Yo he sido el subdirector de esta gran familia durante una buena temporada. Bajo las alas de Fernando Rodríguez he intentado pasármelo lo mejor que he podido con todos vosotros.

Ahora Fernando se nos va y yo también dejo el cargo por diferentes cuestiones. Falta de tiempo sin duda, esa es la primordial. No dejo la revista ni mucho menos. Seguiré aportando mis conocimientos como redactor en todas y cada una de las áreas que ya conoceréis.

Inicié mi trabajo en Macedonia desde muy lejos, desde Estados Unidos nada menos. Ahora, ubicado de nuevo en Barcelona, sigo día a día todos los acontecimientos y me parece sensacional que nada haya cambiado. Yo me he desplazado pero la red me ha confinado!!!...esta es la primera experiencia de teletrabajo en la que participo y los resultados podéis valorarlos vosotros mismos. Hay mucha fruta y muy variada en esta Macedonia de todos!

Espero que esta experiencia dure muchos años y que al final podamos sacar las ediciones completas de la revista en 100 CD-ROM al menos!!...somos muchos y muy diferentes, de diversos lugares e incluso profesiones...pero la dinámica es buena y el trato inmejorable.

Un abrazo desde aquí a todos los lectores y en especial felicidades para todos aquellos que hayan podido resolver sus dudas y entregar sus proyectos gracias a los conocimientos plasmados en este medio.

Otro abrazo muy especial para Fernando, nuestro mentor, columna inamovible sobre la que todos nos hemos apoyado. Siempre resistente, paciente y organizada a más no poder. ¡Cuídate mucho jefazo!

Oscar García
11 de Julio de 1999.

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