Artículos de Opinión & Reportajes


Internet


Artículo realizado por
Antonio Montesinos







Internet, el final de una ilusión.

Todavía no ha ocurrido, pero estamos en camino. Internet se pierde, irremisiblemente. El día aún no ha llegado, pero quizás no exista ese día, sino que se trate de un cambio gradual que ya ha empezado a fraguarse y que va a quitarnos de las manos el invento más genial de la modernidad.

La palabra Internet, vocablo puesto de moda por periódicos, televisiones, revistas y lo más granado del plantel de esnobistas que nos bombardean desde los mass-media, ha calado en la sociedad de una manera parcial, desvirtuada y tendenciosa. Internet representa para una gran parte de del público en general un antro de corrupción, pornografía y delincuencia. Esta opinión es fruto del desmesurado sensacionalismo del que hacen gala los informativos más vistos de nuestro país y que centran sus esfuerzos no en las noticias sino los dichosos índices de audiencia. Pero esto no es Internet. Internet es algo muy distinto. Tan distinto que incluso muchos usuarios veteranos de la red aún desconocen. Internet no son los routers, servidores, clientes, líneas de conexión, el Playboy, Pamela Anderson, Visa o Microsoft.

Hoy Internet es el resultado de una red de comunicaciones que se fraguó en el entorno académico norteamericano, que desarrolló todas sus herramientas si ver un duro privado, que creció gracias a la colaboración de investigadores, que en la mayoría de los casos ni siquiera se conocían, y que cristalizó su filosofía de trabajo según las normas del trabajo en equipo creando herramientas para que eso siguiera siendo así.

Cuando Internet no estaba disponible al gran público el ambiente de trabajo en las Universidades poblaba la red con todas sus influencias, tendencias, intenciones y ramificaciones. Cuando la red empezó a hacerse presente en las grandes empresas y a extender su presencia a los hogares de usuarios finales, campar por ella era descubrir un mundo de posibilidades inmenso, lugares donde discutir sobre multitud de temas y un campo abonado para toda una serie de divagaciones y predicciones que hoy siguen caldeando numerosos foros de debate. El espíritu de "crecer compartiendo recursos", de "todos y para todos" y "abierto sin restricciones" nos sorprendió a muchos, resultando ser un descubrimiento muy esperanzador en medio de un mundo mercantilizado y lleno de intereses hasta el hastío.

El paso de los años hizo descubrir este vergel a un número creciente de usuarios que entraban en masa a la red. Tanto, que el crecimiento ha sido disparatado. Cifras de conexión que se doblaban cada pocas semanas, atascos en el flujo de datos, gente por todos sitios y...

Y lo que se adivinaba. Lo que antes era una desorganización muy bien organizada ahora es una desorganización mayúscula. Ese ideal de sitio libre, abierto, sin control ni restricciones, de la filosofía del "aporta tanto como te lleves" que tantos recursos de valor ha creado dentro de la red, se va al traste por días. Internet se nos va de las manos, se nos escapa... al menos la Internet que muchos conocimos.

Hoy darse un paseo por las news es encontrarse con más mensajes basura que mensajes con contenido coherente, con gente que pide más que ofrece, con mercaderes de todo, con mentirosos, buscabullas, provocadores y aprovechados. Pasearse por el WWW es atragantarse con páginas cargadas de banners publicitarios hasta la misma colcha, páginas insulsas, páginas escaparate donde todo es previo pago. Utilizar el e-mail puede ser un infierno si no camuflas tu identidad ya que tu buzón puede ser inundado por cantidades ingentes de correo no solicitado. Encontrar una conversación coherente y agradable en el IRC es como andar por la jungla...

Estamos rodeados. Se acabó el maravilloso descubrimiento que tanto prometía y que va a obligar, tarde o temprano, a poner puertas al campo y tener que regular la forma de comportarnos en la red. Las news no funcionan con tanta basura, el www no se hizo para que nos costara dinero entrar en las páginas, el correo electrónico no se creó para enviar folletos publicitarios ni el IRC para aburrirse.

¿Los culpables de que esto esté pasando? Vamos por partes, primero nosotros: los usuarios. Nos quejamos a las primeras de cambio de que la libertad no se puede coartar, que todos tenemos derecho a hacer o deshacer, decir o desmentir, pero somos los primeros en tener el concepto de libertad mal entendido. No haría falta coartar, controlar ni cerrar nada si todos hiciéramos un uso correcto de los servicios de la red. Si utilizáramos las news correctamente no habría que perder tanto tiempo buscando entre la basura, si no desperdiciáramos ancho de banda las comunicaciones serían más rápidas... Pero al parecer no podemos tener nada abierto, gratuito ni de acceso no controlado. El buen funcionamiento de este tipo de recursos es directamente proporcional al sentido común, educación y grado de civismo de los usuarios, y a la vista de los resultados, no es esto lo que sobra en la red precisamente.

Segundo: los mercaderes. La red está siendo invadida por los bárbaros de las finanzas. En Wall Street las empresas de telecomunicaciones están que bullen. Todo lo relacionado con Internet es perseguido por las grandes multinacionales que quieren quedarse con la mayor parte del pastel que ellos están inventando: comprar y vender por Internet. Todo con precio, con medidas, con claves... si no tienes no entras, si no gastas te quedas sin ello. Internet jamás fue así. Antes cualquiera entraba en cualquier sitio, lo que había estaba disponible al 100% y el que dejaba algo en la red sabía que así era. La información se elaboraba por muchos y quedaba disponible a todos. Una vez que te conectabas, la red era un terreno sin tabiques, donde entrabas a todos sitios porque las puertas estaban abiertas. Hoy existen puertas que se están empezando a cerrar y donde para entrar necesitas un número VISA y una cuenta de donde se pueda sacar dinero.

Y tercero: las compañías de teléfono. Lo más vergonzoso, al menos en España. Cuando en Estados Unidos entrar en Internet es tan normal casi como encender la TV, en España Internet es un esnobismo que queda muy bien en boca de políticos, presentadores de televisión e invitados a tertulias de radio pero que cada vez nos pilla más lejos. Las maravillas de este invento, que puede ayudar a conseguir una sociedad cada vez más educada, informada y con unas posibilidades tremendas de acceso a la cultura y la información en general, van quedando relegadas al desuso por los intereses de unos especuladores ambiciosos que tienen en sus manos parte del desarrollo cultural de nuestro país. Es penoso que en Estados Unidos el gasto telefónico de conexión a Internet sea de 4.000 pesetas al mes y que en España por sólo dos horas se rocen las 700 pesetas.

El panorama no es nada alentador. El sueño se nos escapa de las manos. Por la falta de educación de unos y los intereses de otros la historia volverá a repetirse una vez más. Volvemos a demostrar de nuevo que no estamos preparados para vivir sin barreras, sin controles y con las puertas abiertas. No estamos hechos para aprovechar los recursos que tenemos a la mano, sino para abusar de ellos. Si no ponemos remedio (optimista que es uno) Internet desaparecerá tal como lo conocimos un día. Sólo quedará su sombra y en ella un montón de nostálgicos apurando los ecos de lo que un día nos pareció fantástico.






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